Francisco Javier Sánchez Mora - Bienvenida a Ntra. Sra. de Piedra-Escrita

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Campanario, 27 de abril de 2013


[Salutación a María Stma.]    

Santa María de los Barrancos, en nombre de tu pueblo, Campanario, te doy hoy la bienvenida ¡Viva la Virgen de Piedra-Escrita! ¡Viva la Barranquera!


Queridos vecinos, nos encontramos aquí, un año más, para dar la bienvenida a nuestra Patrona, la Virgen de Piedra-Escrita.


Necesario se hace, siquiera brevemente, analizar lo que la figura de María supone para los habitantes de Campanario. Sabido es por todos que la casi totalidad de las fiestas que se celebran en nuestro país tienen un origen directo con una festividad religiosa, con algún Santo o Santa o determinada advocación de María. En Campanario, nos podemos encontrar con varias festividades que tienen su razón de ser en la Barranquera, así, celebramos la feria de abril en honor a Ella, la Romería o la Coronación.


Si nos detenemos en observar estas festividades, comprobamos cómo, a diferencia de otros lugares en la que la parte religiosa se va perdiendo, centrándose únicamente en la parte festiva, en Campanario en ninguna celebración se ha olvidado el motivo de la misma, su razón, su origen: María de Piedra-Escrita. Así, el día de la Romería, tras el desfile de carrozas (tradición única en nuestro entorno que dio lugar a la declaración de Interés Turístico Regional y que debemos luchar para mantenerlo, como idiosincrasia propia de nuestra localidad) no faltará tiempo para ir a visitar a nuestra Madre, que nos espera en su ermita de los barrancos, como cualquier madre que espera dichosa a sus hijos.


De la misma forma, la celebración de la feria de abril, festividad de mañana y tarde, de baile y vino, cerveza y pincho, no escapa a la visita de María. Los hijos de Campanario, no dejaremos pasar la oportunidad de recibir a nuestra Madre, con emoción y los brazos abiertos el día de la entrada, que hoy celebramos; y no dejaremos de acompañar a María en la magna procesión por las calles del pueblo, el día 30 de abril; procesión abarrotada que es una muestra viva de la devoción a la Barranquera por todos los campanarienses, hombres, mujeres, niños y mayores, acompañados de aquellos que tuvieron en otras épocas que marcharse y que regresan con alegría.


Pero, se debe ahondar más para comprender realmente cuál es la importancia de María, la Barranquera, en la vida de los vecinos de Campanario. Resulta enorgullecedor el hecho de que María, en el tiempo que nos visita en la Parroquia no se encuentra, en ningún momento del día, sola. Es continuo el reguero de gentes que visitan durante la jornada a nuestra Patrona. Raro es el hijo de Campanario que, pasando por la plaza no se para, siquiera un momento, a visitar a María.


Pues bien, en una época en la que debemos comprender y potenciar lo que tenemos en común más allá de lo que nos separa o diferencia, resulta evidente la unión que la imagen de María de Piedra-Escrita ejerce sobre los campanarienses. Este sentimiento no tiene motivo (y de hecho no lo es) para ser escondido; más aún, debe ser un motivo de orgullo de los habitantes de nuestro pueblo.


No obstante, podemos, en ocasiones, atender en mayor medida a los aspectos externos y no en la esencia de María. Tendemos a cubrir a María de cosas que no tuvo en vida. María fue elegida por Dios para la Encarnación de su Hijo fundamentalmente por las cualidades de entrega, prudencia y pobreza. Si analizamos la vida de María, Ésta rehúye las ostentaciones y deseos materiales de las que, a veces inconscientemente, la cubrimos. La mejor forma de honrar a María es en la imitación de su vida, en el comportamiento adaptado a lo que Ella nos enseña.


Si observamos las letanías del Rosario, María se presenta como Salud de los enfermos, Consoladora de los afligidos y Reina de los que viven su fe. Y así acudimos también nosotros a la Virgen de Piedra-Escrita a lo largo de nuestra vida: cuando la salud flaquea, ante el fallecimiento de personas a la que queremos o en los momentos difíciles y duros que la vida manda; es decir, en aquellos momentos en que nos encontramos afligidos. En esas circunstancias, el pensamiento de los hijos de Piedra-Escrita se va hacia su Madre, tanto para pedirle como para darle gracias ante estas situaciones. Este agradecimiento irá acompañado de la luz de alguna vela (bien saben esto las abuelas en sus continuas preocupaciones y desvelos por sus nietos, en sus exámenes, cosa que a veces no se lo agradecemos de forma suficiente). También irá acompañado de alguna promesa, de mayor o menor intensidad. Así, es común ver a primeras horas de la mañana a la gente que va a ver a la Virgen y que hace que, aun estando a varios kilómetros de la población, se mantenga acompañada la imagen durante todo el año.


Y es que, la imagen de María no es más que la imagen de la madre. ¡que bueno es tener madre para decir siquiera “madre”! dice el refrán. En la Virgen encontramos el calor, el desvelo, el sufrimiento y el amor que sólo una madre puede dar y que María sufrió de especial forma. Por eso, acudimos y amamos a María de Piedra-Escita como Madre.


Agradezco a la Parroquia de Campanario, en la persona de su Párroco y a la Hermandad de Piedra-Escrita la invitación a estas palabras y al Ayuntamiento de Campanario, por su colaboración.


Deseo, de verdad, que disfrutemos esta feria de abril y que nos sirva, también para distraernos de situaciones injustas, fundamentalmente económicas o de otra índole que, lamentablemente están presentes en los días que nos ha tocado vivir en nuestra sociedad, esperando también que acudamos a la esperanza de María.


Ya sólo os pido que alcéis conmigo vuestras voces

¡Viva la Virgen de Piedra-Escrita!

Francisco Javier Sánchez Mora