Pregón de Mª de los Ángeles García Cascos

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Buenas noches,

“Madre, que quien me mire te vea…”

Esta es una canción que aprendí en una marcha Mariana a Guadalupe y desde entonces siempre ha sido un lema para mí. Creo que  la mejor bienvenida que te puedo dar en nombre de todos los Campanarienses, es que nos parezcamos a Ti  Madre, que seamos de corazón limpio como el tuyo, que aceptemos la voluntad de Dios, como Tú lo hiciste, que abramos nuestro corazón al prójimo como Tú en las bodas de Caná, que digamos “Si”, un “Si” rotundo como el tuyo, un “Sí” a la generosidad, un “Sí” a la alegría de vivir, un “Sí” a Cristo con todas sus consecuencias, que seamos auténticos hijos tuyos y que te sientas orgullosa de nosotros.

El Papa Francisco, en uno de sus escritos, nos invita a hacernos esta pregunta: ¿Yo soy hombre o mujer del “Sí” o soy hombre o mujer del “No” o soy hombre o mujer que mira a otro lado para no responder?, Que el Señor nos dé la gracia de entrar en este camino de hombres y mujeres que supieron decir “Sí”.

Aprovecho para pedirte por el Papa, para que le ayudes en su difícil tarea de guiar y cuidar el rebaño.

María, Tú mejor que nadie sabes nuestras debilidades y nos encomendamos a Ti para que nos ayudes a vencer nuestras miserias; haznos ver con tus ojos que la vida merece la pena vivirla, pero vivirla con entrega a los demás, dando sin esperar nada a cambio, perdonando de corazón, viviendo la misericordia; Tú que eres la Reina y Madre de la Misericordia, enséñanos a ponerla en práctica, que este año jubilar no dure solo 365 días, sino que sea nuestra forma de vida continua.

Virgen María, el mejor Viva con el que te podemos vitorear es el Viva de ayuda al hermano, el Viva de la reconciliación. Que no solo nos rompamos las gargantas aclamándote, sino que rompamos nuestros miedos a cambiar, a saludar a aquel al que hace tiempo no lo hacemos, a ofrecer una sonrisa a un amigo que nos hizo daño, a reencontrarnos con el hermano con el que no nos hablamos por cuestiones materiales; ese es el mejor Viva que te podemos ofrecer hoy.

¡Barranquera!

Cuantos recuerdos se me vienen a la cabeza en este día tan grande para todos:

El camino andando hacia tu ermita todos los 27 de abril, respirando el aroma inconfundible de la Serena en esta época del año, perfume de hierba fresca que inunda los recuerdos, nuestros sentidos se disparan con la mezcla de sensaciones, olores, colores, luces cálidas, frescura, el sonido silencioso, sosiego, paz que penetra en nosotros al aproximarnos a Ti. El rezo de la Salve al divisar tu ermita, la cuesta empinada, como fin del trayecto, se nos hace cuesta abajo, como dice la canción, porque ya te tenemos cerca. Después de vivir la Eucaristía, retomamos el camino para traerte con nosotros entre cantos y oraciones, volvemos a percibir la presencia del cantueso, las varas del “jinojo” que cogen los niños cuando van jugando por las cunetas, divisamos las adelfas del Cestero, el grisáceo de las peñas, las ovejas merinas inmóviles; parece que toda la naturaleza te contemplara al pasar.

Cuántas promesas se cumplen en este día, hechas en momentos difíciles en que acudimos buscando tu ayuda.

Madre, que nuestra Fe, no sea una Fe vana, una Fe de trueque, del “me das y te doy”; ayúdanos a tener una Fe fuerte, verdadera y que sepamos confiar en tu Hijo mirándote a Ti.

Virgen Santísima, tú has sido mi soporte y el de mi familia en los momentos de dificultad. Recuerdo a mi madre, en la puerta de la UCI, rezándote siempre en silencio y aceptando todo lo que sucedía. Un gran ejemplo para mí. También lo fue mi padre,  repartiendo estampas de “su” Virgen de Piedra Escrita a toda persona que sufría a nuestro lado, estará tu imagen en muchos hogares y seguro que te tienen puesta en algún lugar importante de su corazón. ¡Gracias Madre por tu consuelo!

Hoy especialmente, Virgen de Piedra Escrita, estás en los corazones de todos los Campanarienses repartidos por el mundo, cuántos estarán acordándose de Ti y les hubiera gustado tanto vivir este momento a tu lado, poderte contemplar en esta plaza tan llena de gente que te quiere y emocionarse como lo hacemos año tras año desde pequeños, gracias a la Fe que nuestros padres nos han transmitido; para ellos un recuerdo y agradecimiento.

Madre, hoy quiero también recordar a tantas personas enfermas y a los familiares que los cuidan, que no han podido acudir a venerarte, Tú eres su consuelo, a Ti acuden confiando en tu ayuda.  Te quiero pedir para todos ellos, lo que siempre te pedí para mí en los momentos duros, “Fuerza”, fuerza para poder sobrellevar la enfermedad con serenidad y esperanza.

“Confiad, recurrid, confiad en nuestra Madre y no dudad, Confiad, recurrid, que aunque nuestro amor le falte, nunca deja ella de Amar.”

Quiero recordar a todas las personas que ya nos dejaron y que siempre te amaron, desde aquí una oración para ellos que estarán gozando de tu Hijo.

Virgen María, Tú fuiste también refugiada, tuviste que huir de las adversidades, sufriste el portazo, como sufren ahora tantas personas por el mundo  el cierre de las fronteras y  la persecución. Madre, yo te pido  que se ablanden los corazones de los opresores y que todos, desde nuestro sitio, nos movilicemos pacíficamente; que pongamos nuestro granito de arena para que estos hermanos nuestros consigan vivir en Paz.

Te quiero pedir por los que sufren debido a diferentes causas, especialmente por los damnificados del terremoto de Ecuador; que nos solidaricemos y entre todos encontremos la forma de hacerles llegar  nuestra ayuda.

Y para terminar os deseo una Feliz Feria y como dice otra canción:

Qué alegre cuando te veo

Con esa sonrisa alegre

Con esa cara bonita

Y la gente dice:

¡Viva la Virgen de Piedra Escrita!

¡Viva la Reina de la Serena! Y

¡Viva nuestra Madre!

Tiene Campanario hermoso…