Categoría: Feria de abril 2015
El martes 26 de mayo a las 20:00 h. se celebrará una Eucaristía Solemne, presidida por D. Santiago, para consagrar el altar y el templo tras la reforma del mismo.
El día anterior, lunes 25 de mayo, después de la Eucaristía de la tarde se hará la procesión de la Virgen de Piedraescrita hasta la iglesia parroquial.
Gracias a todos y a disfrutar de estos dos eventos extraordinarios.
Buenas noches a todos. Bienvenida, María de Piedraescrita.
Antes que nada, agradecer de corazón la oportunidad y el honor, que me llena de orgullo, como hijo del pueblo y como miembro de la comunidad parroquial de ofrecer la bienvenida a la más grande, más dulce y la más digna mujer de la historia.
Las brisas de primavera hace tiempo que nos despiertan los sentidos a los alegres colores de las amapolas, los panes y quesos, las lavandas; a las fragancias silvestres del hinojo, del romero o del tomillo; al silbido raso del gallego refrescante o del caluroso solano; a los tactos suaves de la mano en la pizarra de la serena, y, cómo no, al pálpito en el corazón por la visita de nuestra Señora.
Y en una visita especial, hay que prepararlo todo para ser acogedores, como hacemos con las calles, o los balcones de las casas. Tampoco falta la especial preparación de esa otra casa que vienes a visitar, el altar que cada persona de Campanario te tiene preparado en su corazón. Altar que espera ansioso la llegada de nuestra madre, porque quién no tiene a su madre en el altar del corazón.
Madre de Piedraescrita, quién no puede entender la entrega de una madre, el sufrimiento de una madre, el significado de un hijo para una madre. ¿Quién si no una madre cede alegremente en sus gustos, en sus ocupaciones y en sus ilusiones? ¿Quién mira sin condenar, quién habla sin ofender, quién perdona sin exigir, quién abraza sin reprochar…? Eres Tú, madre nuestra. Nadie como tú es capaz de unir, en el mismo instante, el mayor dolor y la mayor alegría, nadie como tú sufre tanto ante una respuesta violenta o un desprecio de indiferencia, nadie excepto tú acude a nuestro lecho para enjugar las lágrimas que producen el dolor o la soledad… Porque escuchas sin interrumpir, callas sin provocar, sufres sin herir, amas sin esperar…
Tu amor de madre nos acerca a comprender el amor de Dios. Desde tu preocupación cuando tu hijo Jesús, de corta edad, se queda en el templo dedicándose a las cosas de Dios, desde las bodas de Canaá, y ese “haced lo que Él os diga”, desde tu inquietud en el camino del Calvario, desde tu sufrimiento al lado de la Cruz, desde tu esperanza al lado de los apóstoles, nos haces ver cómo debe ser, cómo es el amor de una madre; y así nos imaginamos un poco cómo debe ser el amor de Dios. Amargura, Dolores, Soledad, Esperanza, Victoria; María de Piedraescrita, madre de Dios y madre nuestra.
Cuando uno va alcanzando una edad, comienzan a pesar más los recuerdos, y hoy es un día apropiado para rememorar algunos de los míos.