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Bienvenida a la Virgen, en la Parroquia, a cargo de Dña. Rafaela Cano López

BIENVENIDA A LA VIRGEN DE PIEDRA ESCRITA

Esta bienvenida, Virgen de Piedra-Escrita, es muy distinta a todas las que habíamos vivido hasta hoy. Permanece, eso sí, inalterable, el deseo de todos los campanarienses de abrirte las puertas de nuestro pueblo, las de nuestra iglesia, las de nuestras casas y las de nuestro corazón y con “el alma rebosante de fe”, como dice la canción, invitarte a que entres e ilumines nuestra vida.

Sin embargo, esta tarde no hemos podido aspirar el olor del tomillo y del cantueso que perfuman los Barrancos mientras los brazos de tus hijos te portaban alegres; no hemos podido cumplir la promesa que te hicimos de llevarte sobre nuestros hombros; no han llegado a tus oídos los acordes de la música ni el canto de la Salve en la cruz que lleva tu nombre; ni llegas polvorienta; ni nuestras gargantas se han desgarrado cantando o dándote vivas por los recodos del camino; no han podido acompañarte tus hijos que viven lejos de ti; esta noche no han iluminado tu imagen los fuegos artificiales ni ha retumbado en nuestros oídos la traca final mientras la pintura con tu imagen bajaba para recibir los aplausos de tus fieles de Campanario. Y tampoco hemos podido lanzar al aire los pañuelos blancos que, como palomas mensajeras de amor, inundaban la plaza entre vivas y canciones. Ni siquiera, como hubiera sido su deseo, la mayordoma de tu hermandad ha podido darte la bienvenida.

Aunque si todo eso lo hubiéramos repetido, si te hubiéramos acompañado en el camino con canciones adornadas de hermosas metáforas, faltándonos el amor se habrían desvanecido en el aire; podríamos haber cargado sobre nuestros hombros tu imagen, pero sin fe sólo habríamos sentido el peso muerto del barro; podríamos habernos roto la garganta dándote vivas, sin amor sólo serían gritos que atronarían la plaza; podríamos haber llenado tus andas de flores, que sin fe se marchitarían dejando el olor esparcido en el aire.

Es la fe y el amor que sentimos por ti los que nos hacen estar, esta noche, congregados aquí.

Siempre te hemos suplicado por nuestras necesidades y mañana volveremos a hacerlo y Tú, como una madre bondadosa, volverás a oír nuestras plegarias e intercederás por nosotros ante tu Hijo.

Pero esta noche, más que nunca, nos postramos a tus pies sólo para darte gracias; gracias significa agradecido y nosotros te estamos agradecidos porque nos has permitido, un año más, saludarte en nuestro pueblo.

 Sin embargo, hubo un tiempo, no muy lejano, en que no pudiste visitarnos, en el que no pudimos llegar hasta tu ermita, un tiempo en que nuestras súplicas y ruegos debieron resonar en tus oídos y Tú, compadecida, nos otorgaste lo que te pedíamos.

¡Cuántas súplicas, cuántos ruegos, cuántos rosarios te rezamos durante esos meses! ¿Cuántas lámparas te prendimos! ¡Cuántas lágrimas derramamos! Y todo lo recogiste, hiciste tuyo nuestro dolor, nuestra incertidumbre, nuestros miedos, nuestras tribulaciones y los convertiste en esperanza.

Un amigo, capellán en el Hospital Universitario de Badajoz, me contaba que, en los días más aciagos, en los que el miedo lo invadía todo, cuando se pasaba los días y las noches durmiendo en el hospital por miedo a contagiar a su madre anciana y enferma, al entrar en las habitaciones para consolar o dar la extremaunción a los enfermos, siempre repetía las mismas palabras: Virgen Santísima, protégeme bajo tu manto.

Así, esta noche, protegidos también nosotros bajo tu hermoso manto, postrados ante tus pies, con las lágrimas nublando nuestros ojos, con la emoción contenida y con el corazón henchido de alegría, Virgen de Piedra-Escrita, más que nunca nos mostramos agradecidos. Esta noche sólo cabe darte las gracias, esta noche no vamos a pedirte favores, clemencia, galardones o mercedes, no, esta noche, simplemente, palabras de agradecimiento llegan a nuestros labios.

Gracias porque nos proporcionaste consuelo cuando estábamos afligidos.

Gracias porque nos diste resignación mientras veíamos a nuestros seres queridos y amigos presentarse solos ante ti sin haberlos despedido.

Gracias por darnos ánimos para salir cada tarde a la ventana para que nuestros aplausos, que seguro, atravesaban los Barrancos y llegaban hasta tu ermita, dieran aliento a los que nos ayudaban.

Gracias porque mitigaste nuestros miedos cuando tras los cristales contemplábamos la vida pasar sin participar en ella.

Gracias porque tus hijos más vulnerables, aquéllos que están en el ocaso de su vida, y que veíamos partir de nuestro lado, han vuelto a sonreír y a abrazar a los suyos.

Gracias porque nos descubriste que a través de la oración la paz inundaba nuestra alma, mientras en nuestros hospitales se libraba una guerra desigual.

Gracias por alentarnos y darnos fortaleza en aquellos días en los que todo era oscuridad y no se veía la luz.

Gracias por infundirnos ánimo para levantarnos cada mañana y enfrentarnos a lo desconocido sin saber qué nos iba a deparar el día.

Sabemos que el sufrimiento aún no ha terminado, pero ya vemos la luz; seguiremos luchando porque no estamos solos, nos acompañas en nuestro caminar y nos levantarás de nuevo si volvemos a caer, y serás nuestro consuelo cuándo desfallezcamos, y vendrás en nuestro auxilio si torna el peligro.

Así, con esta fuerza que nos da el cobijo de tu manto, proseguiremos nuestro camino porque sabemos, Santa María de Piedra-Escrita, que con nosotros vas.

         ¡¡¡VIVA LA VIRGEN DE PIEDRA ESCRITA!!

RAFAELA CANO

27 DE ABRIL DE 2021

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Oraciones

Oración de Antonia Sevilla Rodríguez

Oh! Vírgen de Piedraescrita!

Madre de Dios soberana,

madre de mis afligidos,

consuelo de nuestras almas,

aquí en este campo sola,

guardo un atajo de cabras.

Cuando el sol se le ponía,

y la luna la alumbraba,

con el rosario en la mano,

rezaba a la Virgen Santa,

toda a la que la virgen reza,

aquella virgen la ampara.

Dio tres vueltas a un peñazco,

y a las tres vueltas se para,

vio venir una nube muy resplandeciente y clara,

en mitad de la nube vio venir a tres damas,

las dos vestidas de blanco y la una de morada;

la de morada le dice: “niña, ¿De quién son las cabras?”,

“de ustedes y mías señora, que a nuestro favor se guardan”,

“dime niña, ¿Me conoce, que con tanto amor me hablas?

“Sí señora, la conozco, es usted la Virgen Santa”,

la ha agarrado de la mano y al cielo se la llevaba.

El padre de aquella niña cayó enfermo en una cama,

lo han metido en un cuarto donde Jesús Cristo estaba,

“¡Jesús Cristo de mi vida! ¡Jesús Cristo de mi alma!

¿Cómo es tan tarde y no viene la pastora con sus cabras?

oyó una voz que decía “Pastor allá van tus cabras,

que tu hija la pastora de gloria va coronada,

porque un galán la quería y porque otro no la gozara,

por Jesús de Nazareno que en el avial se haya,

En una santa parroquia que los mártires la llaman,

fuiste concebida, fuisteis sin manchas,

¡Ave María llena de gracia! ¡Amén!

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Poesías

Poema a la Virgen de Piedraescrita de Sotero Pajuelo del Puerto

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Poesías

Poesía de Isabel López Blanco

27 de abril

El veintisiete de abril

es un día de emoción

para el pueblo de Campanario,

porque traen a su Virgen a su pueblo a visitarnos.

Todo el pueblo la recibe

con fuegos artificiales, cohetes, tracas y vivas

y que contentos van todos

ante la Virgen María,

pues nos visita una vez,

una vez todos los años.

Pero ella está con nosotros

cuando estamos trabajando

y si nos ve ante el peligro

en seguida pone sus manos.

En seguida pone sus manos

y ella la vida nos salva

y, por eso, todo el pueblo

tiene que darle las gracias,

porque ella está con nosotros,

con paisanos, militares y,

por eso, todo el mundo

la llamamos Nuestra Madre.

La llamamos Nuestra Madre,

la Virgen de Piedraescrita y

también la Barranquera,

la que vela por nosotros

y por toda  España entera.

¡Viva la Virgen de Piedraescrita!

¡Viva la Barranquera!

¡Viva Nuestra Madre!

Isabel López Blanco

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Cartas

Escrito anónimo

Necesito pedirte una oración muy especial y una ayuda muy especial también, es una por una intención mía!!! No pido nunca para mí, no lo merezco, y aunque pienso que todos lo necesitamos, te lo pido SIEMPRE para los demás. En esta ocasión es para otra persona, también. Yo con lo único que puedo agradecerte este favor, es llevándote fielmente en mi corazón cada día. GRACIAS VIRGENCITA.

Soy esa campanaria que siempre recuerda a su Virgencita, todos los días, y a la que acude cada vez que necesita que Ntra. Sra. interceda por una intención mía. Yo prometo hacer mi sacrificio, en secreto, como prueba de mi amor, hacia nuestra Virgencita, y para demostrarla que no solo acudo a sus manos para que interceda por lo que pido, sino que yo me esfuerzo en que eso sea posible!!! Así sea!!! Amén!!!!
Gracias por trasladarle a la Virgen mi deseo.

Además de agradecer todo vuestro trabajo por hacernos más próximos a nuestra Virgencita y a nuestro pueblo, compartiendo cada escena de Campanario a través de vosotros, quería encomendaros la tarea, si fuera posible, de rogar a la Virgencita unas oraciones por mí y mi familia. Estamos en una situación límite, mis hijos y yo, y necesito oración para nosotros.

Enormemente agradecida!!!!!!!!!!!!!!!!!!! de corazón.